El Concello de Carballo cerró el presupuesto de 2017 con un superávit de casi 1,4 millones de euros, cantidad que podrá incorporar a la cuentas de este año para financiar obras de carácter sostenible.

Los tan esperados números del cierre presupuestario los dieron a conocer el alcalde, Evencio Ferrero, y la concejala de Facenda, Belén Lendoiro, destacando que “vuelven a reflejar la muy buena salud económica del Concello, al mismo tiempo que la irracionalidad del techo del gasto”, en palabras del regidor.

Como ya se avanzó hace unas semanas en estas mismas páginas, la tesorería del Concello carballés está en números históricos: 12,4 millones de euros; algo más de tres millones más que la de hace un año.

Asimismo, el resultado presupuestario fue de 4,2 millones y el remanente de tesorería para gastos supera los 9,3 millones de euros. Todos estos datos se darán a conocer en el próximo pleno, aunque los grupos municipales ya disponen del informe elaborado por Intervención.

Gasto

Ante estos buenos números, el alcalde insistió de nuevo en las limitaciones que impone a los concellos la ley de racionalización y sostenibilidad de la Administración Local que imposibilita que los ayuntamientos puedan gastar su remanente.

“¿Cómo le explicamos a los vecinos que con más de doce millones de euros de tesorería no podemos responder a todas las necesidades que presenta la sociedad?”, preguntó el alcalde, recordando que los ayuntamientos están para responder a las necesidades básicas de los vecinos y no para “hacer macroeconomía” y ayudar al Estado a cumplir el déficit frente a la UE mientras el gobierno estatal y las Comunidades Autónomas incumplen sistemáticamente el límite de gasto.

De hecho, el Ayuntamiento cumplió con la regla del gasto por muy poco: 6.220 euros. Durante estas semanas el gobierno municipal temía que el cambio en la previsión del techo de gasto de 2,3 a 2,1% que realizó Hacienda ya avanzado el ejercicio impidiera al Concello cumplir con el límite previsto, lo que le habría obligado a realizar un plan de ajuste y a informar periódicamente al Ministerio sobre las cuentas locales.

”¿Con estos números qué plan de ajuste puede tener una administración pública?”, dijo Ferrero. Sobre el gasto municipal, el primer edil afirmó que “sabíamos que si cumplíamos o incumplíamos iba a ser por muy poco, pero no pensábamos que era tan ajustadísimo”, indicando que el gasto del consistorio fue de 2,06%.

“Se agotó toda la capacidad de gasto en 2017. No podíamos gastar más porque independientemente de la tesorería, de los ingresos y del propio remanente, significaría incumplir la regla del gasto”, apostilló.

Estabilidad

La concejala de Facenda recordó que más que el gasto, en las cuentas públicas “lo que importa es la estabilidad; que los ingresos permitan sustentar los gastos”.

Al igual que Ferrero, Lendoiro opina que si bien en su momento fue necesario aplicar políticas económicas de control, estas “se pasaron un poco de frenada”. “La regla del gasto lo que hace es limitar el crecimiento de la administración”, porque “cuesta entender que teniendo remanente, aunque lo tengas, no lo puedes incorporar al presupuesto”, declaró.

Una parte del dinero se usará para los servicios de A Casilla

Consultado el regidor local sobre cuándo se incorporará el dinero del superávit y cuáles son las inversiones que se financiarán con el mismo, Ferrero informó que el cierre presupuestario aún es muy reciente y que habrá que esperar un poco para que forme parte del presupuesto de este año y para hacer la relación de obras que podrán hacerse a su cargo.

Sin embargo, sí adelantó que cerca de medio millón de euros del superávit se utilizará para financiar la renovación de los servicios en la zona de A Casilla (en la salida hacia Coristanco) donde la Consellería de Infraestructuras podría ejecutar una senda como la de Bértoa.