El Catálogo das Paisaxes de Galicia elaborado por la Xunta y que actualmente se encuentra en exposición pública incluye un total de 44 miradores ubicados en la Costa da Morte, recogida en el documento como parte de la gran área paisajística de Chairas e Fosas Occidentais.

El documento destaca el importante valor paisajístico de la zona litoral en la que “toma un protagonismo total o mar e o horizonte, tanto en termos absolutos (escenas centradas case exclusivamente nel), como elemento de contraste compositivo cos cantís, chairas e praias”, lo que conduce a que “os miradoiros son innumerables, case en calquera punto da costa pode observarse unha escena mariña de interese”, de allí que los de la comarca representan un 10% del total de los miradores de Galicia incluidos en el catálogo.

Mirando el documento en detalle se evidencia que Fisterra es la que se lleva la palma en cuanto al número de miradores recogidos en el atlas, con casi una docena: el de Cabanas, Mar de Fóra, el faro, la fortaleza de San Carlos, la Cruz da Costa da Morte, el do Solpor, el Monte Facho, el Monte Veladoiro, Nosa Señora das Areas, O Peregrino y la playa de Sardiñeiro. De hecho, Fisterra tiene una mención especial por ser “un dos miradoiros máis concorridos de Galicia” y uno de los que más característicos el territorio.

Malpica, por su parte, tiene siete balcones desde el que disfrutar de la costa bergantiñana –el faro de Punta Nariga, el mirador de San Hadrián, el de la Costa, el de Fuso da Moura, el Monte Nariga y el Monte Neme– y Laxe otros cuatro: A Insua, el faro, Lourido-Serantes, y Torre da Moa.

El catálogo de miradores lo completan el faro de Touriñán, el mirador de Monte do Castro, y el Monte Facho de Muxía; el faro de Corme, el mirador de Monte Blanco y la capilla de Nosa Señora do Faro en el caso pontecesán; el Alto de Brañas da Cruz y el mirador do Ézaro de Dumbría; los miradores carballeses de Santa Irene de Castrillón y el de la laguna de Baldaio; los laracheses de Santa Marta y de Os Milagres; el faro Vilán de Camariñas; el Alto da Fernandiña y el mirador de J.L. Rabuñal Patiño, ambos cabaneses; el Pico Meda de Zas; el Faro de Fontefría y el Monte de San Bartolo vimianceses.

También forman parte de la relación el cabo de Cee y el mirador del Monte Quexe de Corcubión y las Paxareiras y Mirador de Cubeiras y el Monte Pindo de Carnota.
Si bien estos lugares son sin duda áreas de especial interés paisajístico, y así los identificaron muchos de los ciudadanos que participaron en la elaboración del borrador en jornadas especiales –una de ellas se realizó en Carballo–, en el catálogo no se identifican como tal. La razón es que buena parte de los lugares donde se ubican estos miradores están designados como Zonas Especiales de Conservación (ZEC) o Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) de la Red Natura 2000 o bien son Espazos Naturais Protexidos, cuando no están recogidos en el POL, por lo que todos son “paisaxes con recoñocemento legal”.


Los ámbitos especiales se reservan para las zonas fluviales e interiores

Son doce las áreas de especial interés paisajístico en la Costa da Morte: el refugio de Verdes; el río Lourido; los Penedos de Pasarela y Traba; el dolmen de Dombate; las Torres do Allo; el Pozo da Forca (Cabana); la laguna de Alcaián; la Férveda de San Paio; la Ribeira da Pena; la Devesa de Anllares; el Monte Pindo y el Monte Xalo. Algunos de estos ámbitos habían sido preseleccionados y otros entraron por sugerencia de los ciudadanos.


La actividad minera y la constructiva, las principales causas de deterioro

El catálogo identifica una treintena Ámbitos de Especial Atención Paisaxística por su degradación, la mayor parte de los cuales fueron identificadas gracias a la aportación ciudadana y están causadas, principalmente por la actividad minera y constructiva. Las áreas urbanas de Carballo y Malpica, el litoral carballés en Pedra do Sal, los muíños de Seavia, el Monte Neme o el Monte Pindo tras el incendio, son solo algunos de los ejemplos.