La Sección Segunda de la Audiencia coruñesa ha condenado a tres años y seis meses de prisión a un vecino de Ponteceso y expropietario de una constructora de Arteixo, por un delito ambiental cometido en Carballo en 2011, según ha hecho público el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG).

Además, el tribunal condena a otros dos procesados vecinos de Carballo a un año de prisión y absuelve a un cuarto, vecino de Malpica.

Se imponen tres años de cárcel para el propietario del material que dio la orden de deshacerse del mismo

La Audiencia Provincial los considera autores de un delito contra el medio ambiente por haber depositado bidones y otros contenedores de plástico que contenían pinturas, colas y esmaltes empleados para la construcción en lugares no autorizados en Carballo. Por la comisión de este delito el tribunal impone tres años y medio de prisión, multa e inhabilitación para la realización de actividades industriales por el tiempo de dos años para el propietario del material por haber dado la orden de deshacerse del mismo.

A las dos personas que ejecutaron el encargo en una única ocasión, tal y como ellos mismos reconocieron, la sala les impone un año de prisión, aunque no ingresarán en la cárcel al tratarse de una pena de un año y no tener antecedentes penales que computen para el caso.

Indemnización al Concello

Además, los tres acusados deberán indemnizar al Concello de Carballo por valor de 13.803 euros, debido a los gastos que se vio obligada a realizar la municipalidad para la eliminación del vertido, debiendo para ello contratar a una empresa especializada en la retirada de residuos peligrosos y los análisis que se debieron realizar con el objetivo de hacer un informe para analizar los efectos contaminantes de los vertidos en Agra de Lorenzo y Monte do Couto, en la parroquia de Sísamo y en Bértoa, que tuvieron lugar en enero de 2011.

Señala la sentencia que “el vertido de aquellos bidones y envases generó el derrame de productos químicos sobre el manto vegetal, aunque sin que se llegase a contaminar los cursos de agua próximos. Concretamente, se detectaron concentraciones de metales pesados como plomo, cobalto, níquel y zinc, así como de sustancias como el Benceno y el Tolueno, todos ellos en niveles de concentración superiores a los valores de referencia para la salud humana y la protección de los ecosistemas”.