El alcalde de Carballo, Evencio Ferrero, y la concejala Milagros Lantes, se reunieron ayer con representantes de Augas de Galicia para tratar varias cuestiones que afectan al municipio, entre ellos el abastecimiento de agua del litoral. El regidor explicó que lo que se pidió al ente autonómico fue la colaboración para retomar el proyecto de abastecimiento en la zona de Baldaio, que ya figuró en los presupuestos de la Xunta en los ejercicios 2009 y 2010 sin llegar a ejecutarse, a pesar de que los concellos de Carballo y A Laracha asumirían parte del coste.

“Pedimos la colaboración y que fueran conscientes del gran esfuerzo de inversión que está haciendo el Concello en el ciclo integral del agua”, invirtiendo más de cinco millones en la nueva traída y otros cuatro millones que se pretender invertir a lo largo de este mandato, explicó el primer edil.

El alcalde se entrevistó ayer con representantes de Augas de Galicia en Santiago

Otro de los asuntos que trataron fue la demolición del edificio que invade el río a la altura del puente de A Milagrosa. Al respecto, Ferrero indicó que si bien en un principio el compromiso era que Augas asumiría el coste total de la actuación, el Concello ha decidido ofrecer su colaboración económica para hacer realidad el derribo, cubriendo la parte que la administración autonómica decida no financiar. “Es una actuación ejemplar”, dijo el alcalde y recordó que al ser el inmueble de titularidad municipal, no hay que pagar ninguna indemnización.

Por último, se trató el asunto de la inundabilidad y de las zonas de flujo preferente, en vista del decreto del Ministerio de Medio Ambiente sobre la modificación del Reglamento del Dominio Público Hidráulico. Los representantes municipales facilitaron a Augas una serie de simulaciones sobre cómo podía afectar a Carballo y cómo se interpreta esta modificación en municipios que, como el carballés, están cruzados por un río.

Augas sacará en breve un procedimiento para que los concellos afectados evalúen las zonas inundables y de zona de flujo preferente y desde el Concello colaborarán para que tenga en los vecinos el menor impacto posible