Desde que estalló la crisis económica el aumento del desempleo y la merma de los ingresos por un lado, y la subida de los impuestos, por el otro, incrementó de forma considerable el esfuerzo fiscal que soportan los vecinos de la Costa da Morte. En la actualidad, pasada ya la etapa de mayor turbulencia, lo cierto es que en la mayoría de los ayuntamientos de la comarca el esfuerzo fiscal que pesa sobre la población sigue siendo más alto que el que tenían hace casi nueve años, mientras que solo en ocho ayuntamientos los vecinos han notado que el peso de los impuestos sobre sus bolsillos es menor que el que tenían antes de la crisis.

Según los datos de los que dispone el Ministerio de Hacienda y Función Pública, en Carballo, Cerceda, Corcubión, Dumbría, A Laracha, Muxía y Zas el esfuerzo fiscal ha bajado en la última década. No es de extrañar. Se trata de los ayuntamientos con las economías más saneadas: en todos ellos, menos en Cerceda, la deuda bancaria es cero, y el período de pago a los proveedores es de los más bajos de la comarca, manteniéndose siempre dentro del plazo legal de pago.

En Carballo el esfuerzo fiscal pasó del 0,87 al 0,74 entre 2008 y 2017, siendo el ayuntamiento gallego con más de 30.000 habitantes en el que los impuestos menos pesan en los bolsillos de los contribuyentes.

El descenso del esfuerzo fiscal se registra en los municipios con las cuentas saneadas

En Cerceda el peso de los tributos sobre los vecinos en los últimos nueve años bajó del 1,55% al 1,06%, aunque sigue siendo el más elevado de toda la Costa da Morte. El dato de 2008 es el más alto registrado en el municipio en la última década e incluso durante los peores años de la crisis el esfuerzo fiscal no superó esa barrera y en este ejercicio el ayuntamiento presenta el segundo dato de esfuerzo fiscal más bajo de los últimos años.

La carga fiscal en Corcubión, por su parte, pasó del 1,11 al 0,99%, en tanto que en A Laracha bajó del 0,75 al 0,72. Pero el descenso de la carga impositiva más importante es el registrado en Dumbría. El ayuntamiento tenía en 2008 uno de los esfuerzos fiscales más altos de la zona, 1,53%, y en la actualidad está entre los más bajos, con un 0,84. Por su parte, en Muxía es del 0,70% en la actualidad, un 0,04 menos que antes de que estallara la crisis y en Zas pasó del 0,80 al 0,78.

A estos ayuntamientos se une, curiosamente, Laxe, que a pesar de sufrir una delicada situación económica, con una elevada deuda a bancos y proveedores tiene un esfuerzo fiscal del 0,78%, un 0,07 menos que en 2008. Los concellos con una coyuntura económica similar a la de Laxe evidencian un aumento de los impuestos en los últimos años, como Coristanco o Ponteceso.

En realidad los ayuntamientos en los que el esfuerzo fiscal subió son aquellos que se acogieron a mediados de 2012 a planes de ajuste para poder pagar a sus proveedores. Para hacer frente a los compromisos adquiridos con el Estado subieron los impuestos para aumentar los ingresos de las arcas locales.

En estos casos si bien el esfuerzo fiscal ha bajado con respecto al registrado justo después de los créditos concedidos, sigue estando por arriba de los que tenían antes de que estallara la crisis. En Camariñas el peso de los impuestos subió en estos años un 0,24% hasta los 0,95 actuales, aunque es Malpica el concello en el que más aumentó el esfuerzo fiscal sobre los vecinos, pasando del 0,79 al 1,02%, el segundo más elevado del conjunto de las comarcas de Bergantiños, Soneira y Fisterra. En Santa Comba, por su parte, la ratio del esfuerzo fiscal aumentó del 0,84 al 0,92; una escalada similar a la de Fisterra, que del 0,84 en 2008 pasó al 0,90 en el presente ejercicio.

Cee es junto con Malpica y Cerceda uno de los ayuntamientos que tiene un esfuerzo fiscal en la actualidad superior al 1%, concretamente el 1,01% mientras que hace nueve años era del 0,95. En Vimianzo, por último, también aumentó el esfuerzo fiscal del 0,68 al 0,77.