Desde 2009 cuando se realizó la última revisión del catastro urbano, el valor catastral residencial en la Costa da Morte subió un 29 por ciento. En el conjunto de la comarca el valor del parque inmobiliario de más de 67.500 inmuebles de uso residencial se incrementó en 660.429 euros, según los datos que figuran en la Dirección General de Catastro, lo que supone un aumento medio comarcal de casi 39.000 euros.

Lo cierto es que la subida del valor catastral residencial total en la mayoría de los municipios de las comarcas de Bergantiños, Fisterra y Soneira está por debajo de esta media, y en algunos casos bastante alejada.

Por debajo de la media

Es el caso de Ponteceso, Laxe o Cerceda, en donde en términos absolutos el valor que tienen las viviendas aumentó en los últimos ocho años entre 11.000 y 16.000 euros, aproximadamente.

Más concretamente, en Ponteceso el valor catastral residencial total pasó de 101.919 euros (en 2009) a 112.926 euros en 2016. Es decir, subió en 11.007 euros, un 10,7 por ciento. En Laxe, el incremento fue de 14.487 euros, al pasar de 62.100 euros a 76.597 euros (un 23.3%) y en Cerceda el aumento absoluto fue de 15.952 euros, (un 19,5%), de los 81.760 euros a los 97.712 euros.

Carballo, A Laracha, Vimianzo, Coristanco y Zas son los municipios que registraron más aumento del valor catastral

Un poco más elevada fue la variación catastral en Corcubión, Muxía y Santa Comba. En el caso corcubionés el valor catastral total de las viviendas fue el pasado año de 59.359 euros, un 37,7% (16.130 euros) más que hace ocho años y en Muxía el aumento se eleva hasta los 19.820 euros, llegando el valor el pasado ejercicio a los 99.279 euros (24,9% a mayores que en 2009).

El valor total del uso residencial en Santa Comba se incrementó un 8,89% (19.918 euros), pasando de los 223.715 euros a los 243.833 euros. Muy similar fue la subida absoluta del valor catastral de las viviendas en Dumbría y Fisterra, 22.332 euros y 22.348 euros, respectivamente, si bien en comparación con el valor total de 2009 el aumento es del 93,6% en el municipio dumbriés, en donde casi se duplica el valor catastral en estos ocho años, de los 23.853 a los 46.185 euros. En cambio, en Fisterra la variación fue del 26,5%, de los 84.125 euros a los 106.473.

Mucho más cerca del aumento medio comarcal están Cee, con una subida de 33.425 euros (19,4%), Cabana (38.506 euros o 71.95%) y Camariñas, donde el incremento fue de 43,5%, es decir 38.643 euros. En el resto de los municipios, el ascenso del valor catastral de las viviendas está muy por arriba de la media comarcal.

Mayor incremento

En términos absolutos, Carballo es la localidad en la que este valor más se disparó: en 94.957 euros, aunque esta cantidad solo representa un aumento de poco más del 13% en los últimos ocho años. Así, el valor residencial actual de las viviendas en Carballo supera los 803.600 euros. No hay ningún municipio en el resto de la Costa da Morte que se acerque ni un poco a esta cantidad, que solo se registra en los municipios más poblados de la provincia.

En A Laracha, Vimianzo, Coristanco y Zas el ascenso del valor catastral fue similar y, después de Carballo, están entre los más altos de la Costa da Morte, oscilando entre los 68.000 y los 66.000 euros. Así, desde 2009 el incremento del valor catastral residencia en el municipio larachés fue del 31,4%, (67.811 euros), hasta los 283.295 euros, en tanto que en Vimianzo pasó de los 93.375 euros a los 160.299, lo que supone 66.924 euros más (un 71.6% con respecto a 2009), y en Coristanco el incremento del valor catastral fue de casi el 79% (66.140 euros), hasta los 152.185 euros.

En Zas el valor catastral de los inmuebles urbanos de uso residencial llegó en 2016 a los 125.834 euros, 64.604 euros más que en el ejercicio 2009, lo que representa un aumento superior al 105%, el más elevado en términos porcentuales registrado en la comarca. Por último, en Malpica el valor catastral subió un 45,2%, es decir, 47.479 euros

En algunos municipios el valor catastral podría aumentar incluso más, ya que sigue en marcha la revisión que está ejecutando de oficio el Ministerio de Hacienda. Esta actualización de los valores afecta el importe que los vecinos pagan de IBI, en la mayoría de los casos al alza, además de tener que abonar la diferencia con carácter retroactivo.