La morosidad no es un problema que afecte al conjunto de la administración local de la Costa da Morte, afortunadamente para los proveedores. En el cuarto trimestre de 2016, el último sobre el que han rendido cuenta los ayuntamientos al Ministerio de Hacienda, se evidencia que la mayor parte de los concellos de la comarca pagan sus facturas a tiempo, es decir, dentro del plazo establecido por la ley: menos de 60 días desde que entran en registro.
Cabana, Cerceda, Corcubión, A Laracha, Muxía, Vimianzo, Santa Comba y Zas pagaron a los proveedores en el último trimestre incluso antes de que comenzaran los treinta días para abonar la factura, es decir, en el período de certificación de las mismas. En unos plazos que van desde los 4,02 días hasta las 13,79. Entre estos ayuntamientos también se encuentra el de Ponteceso, si bien la cruz de los recibos que aún debe la municipalidad es mucho más pesada y difícil de superar.

Por su parte, en Carballo y Cee las facturas se abonaron a los tres y dos días de empezar el plazo para pagarlas tras su certificación y en Malpica se tardó 9,55 días. En Camariñas, en cambio, se pasaron un día del período legal de pago, ingresando el importe de las facturas a los 61,72 días desde que entraron al Concello.

En Laxe los proveedores deben esperar más de nueve meses para cobrar sus facturas

En estos ayuntamientos los recibos pendientes de pago al final del cuarto trimestre aún estaban dentro del plazo legal de pago.

Pero que la mayoría de los ayuntamientos de la Costa da Morte sean buenos pagadores no quiere decir que la comarca esté libre de morosidad. De hecho, en la zona están algunos de los ayuntamientos más morosos de Galicia, como Laxe, Ponteceso o Coristanco.

El Concello de Laxe, por ejemplo, pagó facturas en el último trimestre después de 262,15 días de ser registradas, lo que supone que los proveedores debieron esperar casi nueve meses para cobrar por los servicios que ya habían prestado. Pero más alarmante es el plazo que aún tienen las facturas sin pagar en Laxe, que asciende a 415,99 días (más de un año).

En vista de la alta morosidad del Concello, este año se destinarán a pagar a proveedores tanto los 182.779 euros de la aportación provincial de 2017, como los 112.479 de la de 2016.

En Ponteceso sucede algo parecido. Aunque esta vez el ayuntamiento abonó los recibos más recientes pocos días después de su certificación, entre las que aún están sin pagar acumula 400,90 días. El importe de estas facturas pendientes lo reducirá el gobierno pontecesán con 479.779 euros del POS+, al igual que pretende hacerlo Coristanco, que aunque el pasado trimestre no dio cuenta de su período medio de pago a proveedores al Ministerio, ya en el tercer trimestre tenía una morosidad muy alta, superando los 393 días de plazo medio. En el caso coristanqués se prevé reducir la mitad de la deuda con sus acreedores con los fondos provinciales y saldar el resto con el remanente de tesorería de la liquidación del presupuesto del año anterior.

De Fisterra no figuran datos, aunque la situación conocida del concello fisterrán no era precisamente fácil. En el Ministerio de Hacienda los últimos datos que figuran sobre la morosidad en Fisterra son del tercer trimestre de 2015, cuando el período medio de pago fue de 233 días.