Los servicios de contratación de Carballo son de los más activos de Galicia. Sin embargo, la acumulación del trabajo y todos los trámites burocráticos que se deben seguir para contratar una obra, un servicio o un suministro supone la mayor parte del tiempo que las licitaciones se demoren varios meses hasta que un contrato logra formalizarse.

El pasado año, por ejemplo, que fue uno en los que el departamento municipal tuvo más trabajo, el tiempo medio de licitación de un contrato hasta su firma fue de cuatro meses, si bien en algunos contratos (sobre todos los de obras) este tiempo se supera y, curiosamente, en muchos casos tarda más la licitación del contrato que la propia ejecución de la obra.

Ejemplos de esto último, abundan: la humanización de la calle Martín Herrera se ejecutó en cuatro meses, mientras que todo el proceso de contratación de la obra casi lleva seis meses; en la ampliación y rebacheo de la carretera que une O Tarambollo con Calvelo de Arriba la adjudicataria empleó dos meses en realizar una actuación que tardó ocho meses en completar los trámites burocráticos hasta su formalización. Asimismo, en la reurbanización de las calles Ponte y Desiderio Varela los trabajos durarán tres meses, mientras que la licitación tardó el doble de ese tiempo, al igual que en el caso de la reurbanización de la calle Xúpiter, la mejora de la accesibilidad en el barrio de las Flores o las del Pazo da Cultura.
Una de las razones de la demora es el importante número de ofertas que se presentan a las licitaciones públicas en Carballo. En ninguno de los casos anteriormente mencionados han sido menos de una decena los licitadores, lo que supone que los técnicos deben evaluar una gran cantidad de proyectos, un trabajo que requiere tiempo.

Algunas obras se ejecutan en menos tiempo de lo que dura la propia contratación

En otros casos, la adjudicación se demora más de lo deseado porque la mejor oferta incurre en baja temeraria y debe justificar que la puede cumplir; los técnicos deben dar el visto bueno o, en caso contrario, adjudicar el contrato a la segunda mejor oferta, y esto puede suponer hasta quince días más para terminar los trámites. Incluso en los contratos que resultan urgentes, como el reacondicionamiento de la biblioteca Rego da Balsa tras la inundación del sótano o la sustitución del Campo de Fútbol de As Eiroas, las licitaciones llevan al menos dos meses.

En el caso de los contratos de servicios sucede algo similar, con tiempos que se dilatan de los cuatro a los seis meses hasta que finalmente se formaliza la concesión. En estos procedimientos de contratación, dependiendo del tipo de servicio, se precisa designar a un comité de expertos que no pertenecen al Concello que valore los proyectos, lo que también complica la celeridad en la resolución de los contratos.

Por el contrario, los contratos de suministros son lo que menos tardan en resolverse: de uno a tres meses, aunque hay pocos casos que se han alargado hasta los cuatro meses. A las demoras por acumulación de trabajo, evaluación de muchas ofertas o bajas temerarias, se suma la presentación de recursos contra la propuesta de adjudicación, como sucedió con el contrato de limpieza de playas que mantiene paralizada hasta el momento la formalización del contrato.


La contratación del ciclo del agua lleva más de un mes paralizada

Un caso aparte en los tiempos de las licitaciones carballesas es el contrato del ciclo integral del agua. Catorce meses está tardando el procedimiento y aún no tiene visos de adjudicarse pronto.

Tres recursos han demorado más de los deseado el proceso, y el último –contra la adjudicación del contrato presentado por la empresa Espina y Delfín– sigue a la espera de resolverse, por lo que la formalización lleva más de un mes paralizada. El Concello envió hace mucho al Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales la respuesta al recurso, pero hasta el lunes no habían recibido ninguna información al respecto, así como tampoco de la posibilidad de que se haya presentado algún contencioso por la vía judicial (a lo que podría haber optado Viaqua, de la que no hay noticias de que haya presentado recusos por la vía administrativa a pesar de ser la segunda con mejor puntuación).

Hasta ahora, el tribunal administrativo se preciaba de cumplir con los plazos previstos por la ley para pronunciarse contra los recursos presentados –un mes como máximo– pero, según parece, la saturación de trabajo está retrasando la resolución de los recursos y, con ello, la finalización del procedimiento de concesión del servicio, que sigue en manos de Gestagua.