Los carballeses generaron durante 2016 un total de 11.392.680 kilos de basura. Son 53.680 kilos más que los que se produjeron en todo el municipio a lo largo del 2015, lo que supone un aumento de casi el 0,5 por ciento. Así, cada carballés produjo el pasado año 364 kilos de desechos de media.

Este incremento, señala el concejal de Servizos, Lois Lamas, es una buena noticia si se mira desde el punto de vista del consumo. Al respecto, recuerda que durante la crisis económica las toneladas de basura generadas fueron a menos, precisamente por la disminución del consumo en los hogares y que la mejora de la coyuntura económica hace que suba el consumo y que, por lo tanto, las familias generen más residuos.

A lo largo del pasado ejercicio cada vecino produjo una media de 364 kilos de basura, hasta los 11,3 millones

Bajo esta lectura el dato podría considerarse un buen síntoma si no fuera por el hecho de que, a la vez que aumentó la producción de basura, disminuyó el reciclaje. Según los datos facilitados por el Ayuntamiento, prácticamente el 89% del total de basura generada el pasado año son residuos sólidos urbanos; es decir, los de la bolsa negra que se depositan en los colectores verdes a los que va a parar material de todo tipo, procedente de los hogares que no realizan la correcta separación de residuos.

En números reales, los RSU que se produjeron en Carballo el pasado año ascienden a 10,14 millones de kilos, 145.000 kilos más que el ejercicio anterior. Por su parte, los residuos recogidos por Urbaser en los colectores amarillos (envases ligeros), azul (papel y cartón) y en los iglúes verdes (vidrio) fueron apenas 1.263.280 kilos, un seis por ciento menos que el ejercicio anterior.

“No tenemos ninguna conclusión sobre la razón de la bajada de la recogida selectiva” comenta el concejal teniendo en cuenta que se aumentaron los colectores en el rural, se instalaron colectores de vidrio especiales para la hostelería y se han realizado campañas de concienciación sobre la importancia del reciclaje, no solo a nivel medioambiental, sino también económica porque, mientras menos se destine al colector verde, menos deberá pagar el Concello por su tratamiento. Pero añade Lamas que el material reciclado “es de muy buena calidad”.

El mayor descenso de la recogida selectiva se registró en el papel-cartón y en el servicio de Puerta a Puerta que recoge el cartón del comercio. En los contenedores azules se depositaron 289.180 kilos de papel y cartón, unos 13.820 kilos menos en 2015 y con el servicio Puerta a Puerta se recogieron 176.830 kilos de cartón, es decir 32.170 kilos menos. En estos dos casos en concreto, Lamas indica que una de las razones de la disminución es que hay una empresa que está valorizando el cartón y recogieron el material por los comercios, de allí que sea menos lo que recoge Urbaser.

En cuanto al reciclaje de vidrio, este disminuyó un 2,3% (trece mil kilos), despostándose en los iglú de Ecoembes 543.000 kilos en 2016.

Solo aumentó (en seis mil kilos) el reciclaje de envases ligeros (plástico, latas y bricks). En concreto, se depositaron en el colector amarillo 256.200 kilos de este material.
La recogida selectiva es donde mejor se evidencian las costumbres de consumo de los carballeses. Es decir, los meses en los que más vidrio se dejaron en los contenedores coinciden con las épocas festivas y cuando más actividad tiene la hostelería: enero (Año Nuevo y Reyes); abril (Semana Santa); junio ( San Juan) y diciembre, con las fiestas navideñas. Una situación similar sucede con la recogida de papel y cartón, que aumenta considerablemente en enero.