Las aportaciones del Estado a las arcas de los ayuntamientos de la Costa da Morte este ejercicio disminuyen un 2,3 por ciento. Y es que después de alcanzar el pasado año el nivel más alto desde que comenzó la crisis económico, la participación en los Tributos del Estado en 2016 baja en 560.575 euros, quedándose las entregas a cuenta previstas por Hacienda en 23.121.714 euros.

La bajada afecta en mayor o menor medida a todos los ayuntamientos, empezando por Carballo. La capital de Bergantiños dejará de recibir en sus arcas 159.278 euros, pasando de los 6,3 millones que obtuvo en 2015 a los 6,15 millones que el Estado ingresará a lo largo de este año.

Sin embargo, a pesar de esta bajada, la buena noticia para el municipio carballés es que sigue estando por arriba de los seis millones de euros mientras que en el último lustro siempre se mantuvo por abajo de esta frontera.

En el resto de los municipios el bajón en la participación de los tributos estatales es menor, destacando en este caso Muxía que percibirá solo dos mil euros menos que hace un año.
Cabe destacar que si bien la financiación a las entidades locales disminuye levemente este año, sigue estando muy por arriba de los ingresos hechos por el Estado durante la crisis económica. Lo cierto es que desde que estalló la crisis los ayuntamientos tuvieron que afrontar una financiación local muy variable de un año para otro, y casi siempre a la baja, debido a las políticas de austeridad impuestas por el gobierno del Estado.

Por ejemplo, entre 2008 y 2009 ingresaron dos millones de euros menos; entre 2010 y 2011 recuperaron 1,5 millones de financiación que volvieron a perder un año más tarde, lo que causó serios problemas a muchos de ellos para hacer frente a sus gastos corrientes, concesiones de suministro y prestación de servicios justo en un momento en el que las entidades locales más necesitaban que se les ofreciera un balón de oxigeno para salir adelante.

No obstante, desde hace tres años mejoró considerablemente las aportaciones de Hacienda. El pasado año fueron un seis por ciento más altas que en el ejercicio 2014, si bien ese año la aportación estatal fue de casi un millón menos que en 2013.