La 34ª edición de la Mostra da Olería de Buño cerró ayer diez días de intensa actividad dejando un muy buen sabor de boca entre los oleiros y los visitante, que fueron muchos. Solo por el Ecomuseo Forno do Forte pasaron durante los días del evento artesano algo más de 8.000 personas, que en su mayor parte también por la Mostra. Por eso la presidenta de la Asociación de Oleiros, Carmen Labrador, no dudó en declarar unas horas antes del cierre: “Estamos encantados”.

Al respecto de las ventas, Labrador indicó que se estabilizaron con respecto a los últimos años, recordando que las mismas siempre dependen más de las posibilidades económicas de los visitantes que de la oferta de la Mostra. Como suele ser habitual, lo que más se vendió fueron piezas pequeñas, “nada que subiera de los 30 euros”.

No obstante, matiza que más que las ventas –“claro que nos interesan”– “lo que queremos es un escaparate”, es decir, que pasada la exposición “la gente te llame o visite las páginas de venta online y te pida cosas”.

“Desbordados”

Desde el Ecomuseo Forno do Forte su responsable, Paco do Val, señaló que durante los días de la muestra “estuvimos desbordados”. Con los más de ocho mil visitantes que recibieron en los últimos diez días volvieron a los buenos datos de 2015, después del descenso sufrido en la pasada edición.

La presidenta de la Asociación de Oleiros aseguró que las ventas se estabilizaron con respecto a las otras ediciones de la Mostra da Olería

Como todos los años, la mayoría de los visitantes fueron de la Costa da Morte y de Bergantiños, pero también fueron muchas las visitas de A Coruña, Santiago, las Rías Baixas, y no faltaron los turistas, muchos de ellos franceses.

“Hace dos o tres años detectamos un aumento de los turistas franceses que están descubriendo la Costa da Morte. Antes eran más los británicos, pero desde hace tiempo la mayoría de los turistas extranjeros son de Francia”, apuntó. Al Ecomuseo también se acercaron estos días muchos suizos, algunos alemanes y británicos, checos y húngaros.
Do Val destacó, asimismo, la respuesta del público a todas las actividades que se organizaron. “Los talleres encantaron a los niños y a los padres; el concurso de modelado tuvo muy buen respuesta y la concedura tradicional fue una auténtica barbaridad”, reconoció.

Las visitas a las exposiciones permanentes fueron numerosas, y seguirán en las próximas semanas mientras dure el verano, aseguró Paco do Val.

Nueva imagen

Este año una de las principales novedades de la Mostra da Olería fue su renovada imagen. Una apuesta mucho más moderna “que encantó a todo el mundo”, asegura la presidenta de los oleiros. Reconoció que hasta ahora la imagen de la muestra era “muy repetitiva” y que “hacía falta darle un algo”: hacerla más moderna y más juvenil.

Los visitantes también felicitaron a los organizadores por todo el variado programa de actividades para todos los público, que incluyó sesiones vermú, búsqueda del tesoro, la Festolería, y la Ruta dos Fornos guiada celebrada ayer. Con este buen sabor de boca, ahora la mirada ya está puesta en la 35ª edición.