Hace una semana que el comercio de Carballo volvió a abrir sus puertas tras dos meses parados. Si bien los dos primeros días de actividad comercial fueron muy buenos en la mayoría de los comercios, incluso con colas de espera en algunos de los establecimientos del casco urbano, después la actividad comercial se ralentizó. “La cosa empezó con calma. Algo fue funcionando. Los dos primeros días hubo más actividad y a partir de allí se fue estabilizando. Ahora el consumo es más lento, pero está dentro de las previsiones que teníamos de una reactivación lenta”, explica el presidente del CCA, Ricardo Pallas. 

El balance sobre la primera semana de actividad comercial varía según el local consultado. En Miriñaque, Sonia Mañana, comenta que el pasado lunes abría por primera vez las puertas de su establecimiento en la calle Valle Inclán con las “expectativas muy bajas” y que por eso “el arranque fue mucho mejor de lo que esperaba”. 

Matiza, sin embargo, que lógicamente las ventas no son comparables a las que había antes de la crisis sanitaria, y que la situación es variable. “Por la semana fue bien, pero el sábado por la tarde no entró nadie. Hoy (por ayer) la cosa esta un poco parada”, recocía la comerciante carballesa. 

Asimismo, aunque el gobierno del Estado autorizó las rebajas en el comercio a partir de el lunes, Sonia descarta hacer promociones por ahora porque “no es el momento. Le daré valor al producto y si todo va bien intentaré hacerlo en julio. Es mejor esperar este mes y ver cómo respira la gente”, puntualiza. 

En Sueño de Hadas, comercio especializado en prendas de moda infantil, especialmente para ceremonias, manifiestan que la reapertura del comercio ha sido “horrible”. “Está muy parado. La gente va con mucho miedo”. Este establecimiento es de los que no se sumó a la apertura los sábados por la tarde porque “no hay movimiento” y cree que mientras las personas no puedan salir más, no se animará a comprar ropa. 

Ceremonias

La parte del comercio que se dedica a los eventos y las ceremonias es, quizá, a los que más les cuesta arrancar. Al respecto, comenta la responsable de Sueño de Hadas que ya al menos un cliente pospuso para el año que viene los eventos previstos y que otros que ya recogieron sus pedidos harán solo la misa de la Comunión con la familia, sin fiesta. Otros aún están buscando fechas. 

Jorge Cambón, de Alonso Moda, señala que lo peor para los negocios como el suyo que se especializan en prendas para ceremonias es la “incertidumbre” porque “nadie sabe lo que vamos a poder hacer en eso que llaman la nueva normalidad. Todos están a la espera”. A pesar de esta incertidumbre, Cambón indica que las ceremonias previstas para los próximos meses no se están cancelando por el momento. “Tengo unos clientes que tienen una boda prevista para el 18 de julio y siguen con ella, el restaurante les ha dado un margen de un mes para decidir. Además, esta semana hice una venta para un novio que se casa el 5 de septiembre”, explica, pero insiste en que al igual que se ha informado sobre lo que estará permitido hacer en cada fase, las autoridades también deberían dejar claro a lo que habrá que atenerse en la nueva normalidad. “En el momento en el que sepan todo lo que se podrá hacer en esta nueva normalidad, la gente va a correr a prepararlo todo”, concluye.