Las personas con necesidades especiales son las más tardarán en recuperar la normalidad en sus actividades, al menos hasta septiembre. La pasada semana el Consello da Xunta decidió retrasar la apertura de los centros de día en la comunidad hasta el otoño, una decisión que no ha sentado bien a los centros especiales, como la asociación Afaber, que se mostró preocupada por las consecuencias de esta falta de asistencia terapéutica a las personas con demencia por más tiempo y urgió a la Xunta que cambie su decisión y permita a las personas con demencia o cualquier necesidad especial volver a recibir asistencia presencial. 

“Si podemos tener a varias personas en un bar o ir de churrasco, ¿por qué no podemos abrir los centros de día para hacer actividades?”, pregunta el presidente de Afaber, Jesús Villar, que ya estaba preparando la apertura del centro de día en agosto, incluso buscando una ubicación adicional a su actual centro en la calle Camelias para poder atender a la mayor cantidad de personas dentro de las restricciones lógicas en la actual situación sanitaria. “Era un gastos a mayores para nosotros, pero lo hacemos por los enfermos, los  cuidadores y también por los empleados”,  afirma el presidente de la asociación.   

“Igual no podemos tener a las 20 personas que hasta ahora teníamos por las tardes en el centro de día, -continúa Villar- pero a lo mejor podemos tener a siete en un local y siete en otro, trabajar por horarios y no todo el día, con Epis, manparas. Lo que sea, lo haremos, pero que nos den opciones”. Incluso, comenta el presidente de Afaber que se puso en contacto con la asociación la empresa Constricciones Vázquez y Reino para preguntar por las necesidades y ofrecerse a desinfectar o proporcionar equipos de protección, pero todos los planes se vinieron abajo el viernes cuando se enteraron que no podrían abrir hasta septiembre. 

Empeoramiento

Jesús Villar recuerda que para una persona que sufre alzhéimer o cualquier otra demencia es fundamental la “socialización” que supone asistir a un centro de día a realizar actividades dirigidas por los terapeutas. De hecho, asegura, que se ha evidenciado un retraso o, mejor dicho, una evolución de la enfermedad en estos dos meses y medio de crisis sanitaria en muchos de los 42 usuarios que tiene el centro de día de Afaber y cree que de estos, “15 no volverán, porque no somos capaces de recuperarlos. Hoy (por ayer) vi a dos usuarias que estaban activas gracias a las actividades y a día de hoy, ya no andan”, lamenta.

De allí la urgencia de que se retomen las actividades con los terapeutas y con los psicólogos de la asociación y que se considere el servicio que prestan estos centros especiales como “esencial”, porque “igual que una persona oncológica esta recibiendo tratamiento, una persona que tiene demencia también debe recibirlo. Esto -la demencia- es una pandemia más”, zanja.

Estas cuestiones las plantearán desde Federación Alzhéimer Galicia (Fagal), que aglutina a 15 asociaciones de la comunidad, entre ellas Afaber, a la consellería de Política Social y también a la de Sanidade, y para eso han solicitado sendas reuniones. Así lo decidieron el sábado en la reunión de urgencia que mantuvieron vía telemática para tratar el asunto, en la que participó la asociación carballesa.. 

En este sentido, cree Villar que la decisión de la Xunta es más que sanitaria, política y que a menos que haya voluntad de escuchar todas estas necesidades, cree que no darán marcha atrás.

Atención a domicilio

Desde que comenzó la crisis sanitaria Afaber ha cambiado  la atención a los usuarios de la asociación para mantenerlos activos. En este caso, Villar resalta la labor de las trabajadoras de la entidad que, a pesar de estar en ERTE desde que comenzó el estado de alarma, se han apuntado al programa de voluntariado y, con él, siguen realizando atención telefónica a los usuarios y elaborando terapias y actividades que puedan realizar desde sus hogares. Precisamente el refuerzo a la atención terapéutica a domicilio es una de las propuestas que está haciendo la Fagal si no les permiten abrir los centros de día, aunque piensa Villar que esta será solo una solución temporal. 

“También estamos mirando si se podría alternar la atención entre el centro de día y en el domicilio, pero no es lo mismo, tiene que haber una socialización. Para un mes vale, pero lo normal es que la persona reciba la atención y realice las actividades en el centro”, concluye. 

Tampoco cree Villar que la solución sea subvencionar a las personas que tengan dependientes a cargo mientras no puedan asistir a los centros especiales porque “aquí se trata de la enfermedad que tiene la persona y lo normal es que sean los terapeutas y psicólogos los que trabajen con  ellas. A una persona con alzhéimer o con demencia no vale con ponerla frente al televisor todo el día o en la ventana, o darle unas pastillas para que duerma. Yo no me quiero imaginar lo que estará pasando en alguna casa”, dice. 

Con la atención a domicilio se han volcado todos los centros especiales que hay en la comarca desde el 13 de marzo. En Aspaber pusieron en marcha el programa “Aspaber na casa”, para hacer llegar a los usuarios parte de los contenidos que tenían establecidos en sus Programas de Desarrollo Individual de manera presencial y telemática. 

En Íntegro también se mantuvieron operativos los programas de atención formativa, laboral y psico-social, a pesar de mantener cerrado el centro ocupacional. La semana pasada la asociación retomó con cita previa el programa de acompañamiento de prospección laboral del PIMD Rural, una acción dirigida a las mujeres, prioritariamente, con diversidad funcional cofinanciada por la Secretaría Xeral de Igualdade de la Xunta de Galicia y el Fondo Social Europeo (FSE).