Un momento de la representación de “Édipo”
Raúl López para Diario de Bergantiños



Las Chirigóticas y la Companhia do Chapitô llenaron de risas el Pazo da Cultura en el primer fin de semana del festival

La programación de sala de Festival Internacional Outono de Teatro (FIOT) de Carballo abrió el telón este fin de semana yendo de menos a más. Fue un primer fin de semana lleno de risas e ironía con dos propuesta que intentaron desacralizar a través del humor dos mitos: el de la maternidad deseada y feliz, por un lado, y el de la cuna del teatro, la tragedia griega, por el otro.

Así, el viernes el FIOT se puso en marcha con salero andaluz y el auditorio del Pazo da Cultura lleno. Las Chirigóticas Alejandra López, Ana López Segovia y Teresa Quintero llevaron al escenario del festival ¡ carballés la historia de la bastante alocada y marchosa Juanita Calamidad (“pistola”, “metralleta”, “macarra”) que cambia repentinamente cuando la maternidad llama a su puerta y se ve obligada a “reformase”. Es una obra con momentos muy divertidos y hasta hilarantes: era difícil dejar de reír durante la representación del parto o cuando el hígado de Teresa Quintero “Loli” pide clemencia ante la afición a la bebida del personaje.

Sin embargo, al ser una obra recién estrenada y con poco recorrido –la del FIOT era una de sus primeras  Representaciones– había momentos muchos más lentos que parecían sobrar, al igual que alguna chirigota que, inexplicablemente, metía acento y palabras o frases en “italiano”. Fue una divertida representación para desmitificar la maternidad, demostrar que no todo en ella es color rosa y que las madres también tienen una pasado y derecho a quejarse. Y por eso seguro que más de una en el patio de butacas se sintió identificada.
Pero lo cierto es que no es de las mejores comedias musicales que se han visto en un FIOT acostumbrado, por ejemplo, a la brillantez de compañías como Ron La Lá.

La noche del domingo siguieron las risas con el humor más inteligente de la Companhia do Chapitô de  Lisboa, con un auditorio menos lleno. Los portugueses dejaron por tercera vez una gran sabor de boca con su interpretación libre de una de las tragedias griegas por excelencia “Édipo”.

Como ya acostumbras los portugueses, su manera de abordar la historia es realmente innovadora, siempre en clave de humor y con un decorado prácticamente inexistente. Esta vez Jorge Cruz, Nádia Santos y Tiago Viegas solo contaron con sus propios cuerpos y sus palabras para representar cada una de las situaciones y personajes de la infortunada historia del rey de Tebas creada por Sófocles, sobre un escenario completamente vacío en el que permanecieron en todo momento.

El trabajo de Cruz, Santos y Viegas fue realmente admirable. Imprimieron a la obra un ritmo trepidante. En segundos pasaban de ser reyes a pastores o plebeyos, oráculos o esfinges, todo ello a través de la gestualidad y de la palabra, sin atrezzo ni vestuario. Puro teatro de actor.

En la hora que duró la función hicieron un derroche físico admirable con el añadido de interpretar la obra en un más que aceptable castellano. Hicieron de la tragedia de Édipo una comedia muy inteligente y trabajada.
Todo un mérito.