Casi el 21% de los trabajadores de la Costa da Morte están afectados por los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTEs) derivados por la situación excepcional provocada por el coronavirus. Según los datos facilitados por la Consellería de Economía, Emprego e Industria, desde que comenzó el estado de alarma y hasta el último día de abril, 1.327 empresas con sede en la comarca tramitaron expedientes que afectan a un total de 6.767 trabajadores.

Los municipios más afectados por esta medida son, lógicamente, los más poblados de la zona. En Carballo, 447 empresas tramitaron ERTEs para que el Estado asuma el 70% de las nóminas de 1.657 trabajadores. En el caso carballés, se vieron especialmente afectados la construcción –por el parón de 15 días–, los comercios, la hostelería y el sector de la automoción, que continúa cerrado. El sector menos afectado, en general, es el de la alimentación, que es el que más ha aumentado su producción y demanda en los últimos 50 días, tanto que, Conservas Calvo aumentó su plantilla en 50 personas para reforzar los turnos de noche y los fines de semana para mantener el abastecimiento. 

Asimismo, en Cee, 116 empresas tramitaron expedientes de regulación de empleo (409 trabajadores) y la misma cantidad de empresas de Santa Comba recurrieron a los expedientes de regulación de empleo, pero, en este caso, afectan a muchos más trabajadores, según los datos de la Consellería y salvo error, concretamente a 2.475. 

Dumbría y Corcubión son los municipios en los que menos ERTEs se han tramitado (15 y 13, respectivamente) y en su conjunto suman menos de 90 los trabajadores a los que el Estado pagará una parte de la nómina. 

Caen los afiliados

Si bien el Ministerio de Trabajo abrió la mano con los ERTEs para que las empresas evitaran despedir al personal, esto no ha impedido que el número de afiliados a la Seguridad Social se haya desplomado en la zona con la crisis del coronavirus. En solo un mes, la comarca perdió casi un millar de afiliados, de los que casi la mitad son de Carballo. 

Si a finales de febrero los cotizantes en la capital de Bergantiños eran 9.528, a finales de marzo bajaron hasta los 9.074 y en abril casi con seguridad los números serán peores. Los trabajadores que cotizan en el Régimen General son los más afectados, mientras que los autónomos carballeses apenas se dieron de baja, solo cinco en un mes.