El Entroido se despidió hasta el próximo año de la Costa da Morte con una jornada plenamente invernal, pero ni la lluvia ni el frío pararon a los malpicáns que, como todos los años, asumieron el papel de bajar el telón del programa festivo de la comarca con la quema de los primos Farruco y Faustino.

Sus viudas, amantes y amigos de los más variopintos (monjas, payasos, pitufos, y hasta el Papa con el papamóvil) se reunieron el restaurante O Esqueiro para “beber un viño e celebrar a súa morte”, tal y como manda la tradición y, a partir de allí, comenzar el cortejo fúnebre que los llevó por Seaia y Malpica hasta el puerto, para sucumbir a las llamas con las Sisargas de fondo.

Pero los que más madrugaron en este domingo de piñata fueron los “Madamitos y Ghuardineros” que poco después de las tres de la tarde comenzaron su recorrido por la parroquia de Cerqueda, llevando su colorido a Os Resios, O Ceán, Folgueira, As Cortes, Leduzo y As Pozacas .

Con ellos Malpica conserva una de las manifestaciones del carnaval más singulares de la comarca, que se remonta a los años 20 y se caracteriza por el colorido de los trajes de las mujeres (los madamitos) que adornan sus enaguas y faldas blancas con cintas de colores y decoran su cabeza con sobreros y coronas de flores.

En Carballo fue el turno de los mayores de celebrar el Carnaval y, aprovechando, el día de San Valentín, con un baile que se desarrolló durante la tarde en el Pazo da Cultura.