“La hostelería de Carballo está demostrando que somos responsables. No estamos cerrados por gusto, necesitamos abrir, pero intentamos que la gente sea consciente de lo que hay y que esto no ha acabado”, afirma Juan Pazos de la churrasquería Sinagoga, uno de los portavoces del grupo de 90 hosteleros carballeses que se han unido para tratar de salir, en conjunto, de la actual crisis sanitaria y económica. 

Es por eso que asegura en un 90% que el cierre de la mayor parte de los hosteleros de Carballo se mantendrá, al menos, hasta junio y considera que es “inconcebible” las imágenes que el lunes se produjeron en terrazas de A Coruña, con mesas que invadían el paseo marítimo y sin respetar las distancias de seguridad entre mesas ni entre personas. 

“No se puede hacer eso. Si nos hemos tirado dos meses en casa sin salir y con nuestros negocios cerrados, ahora que nos dicen que podemos empezar a salir cumpliendo determinadas normas, es lo mínimo que debemos hacer”, argumenta Pazos quien, en nombre del grupo de hosteleros hace un llamamiento a los vecinos de Carballo para que, en la medida de lo posible, eviten desplazarse fuera del municipio porque “no sabes lo que puedes traer de vuelta”.

Falta de información

En este mismo sentido, el responsable de la churrasquería Sinagoga insiste en que “hay que ser conscientes de lo que está pasando y decidimos no abrir porque creemos que es conveniente hacerlo cuando tengamos la mayor información posible”. Se refiere el hostelero a las medidas y protocolos que deberá implementar el sector ante la nueva realidad creada por el coronavirus.

“Nadie está informado. No sabemos lo que tenemos que hacer”, reitera Miguel Giaquinto,  responsable de la Pizzería Vesuvio. Y es que esta información no se hizo pública hasta esta semana que el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo dio a conocer las guías que cada uno de los establecimientos del sector turístico, incluida la hostelería, tendrán que aplicar a partir de ahora para la reducción de los contagios del Covid-19. 

Además de ser difíciles de entender, sobre muchas de estas medidas, Pazos y Giaquinto coinciden en que serán muy difíciles de llevar a la realidad y que se están proponiendo desde un desconocimiento de cómo funciona el sector. Una de ellas, por ejemplo, es la recomendación para los restaurantes de separar las zonas de los distintos trabajadores en las cocinas con marcas en el  suelo o señales similares. “Eso es inviable. Está pensado para cocinas industriales, pero los locales que tenemos una cocina pequeña no podemos separar zonas ni mantener la distancia de seguridad”, comenta Giaquinto.

Asimismo, con todas las medidas de desinfección que hay que tomar en mesas, sillas, barras, baños, tragaperras o expendedoras de tabaco “vas a necesitar contratar a una persona solo para encargarse de la desinfección”, manifiesta el hostelero carballés.

Vesuvio, que desde hace semanas reactivó su servicio a domicilio asegura que solo prestará este servicio por ahora y ni se plantea abrir el local ni la terraza. “Ahora estamos tres personas haciendo el servicio a domicilio y trabajamos con guantes y con pantallas, cuidando todas las medidas de higiene y prevención, pero el local no lo pienso abrir hasta que la ocupación sea mayor que el 50%”, y comenta que ya desde el Concello se advirtió que la Policía Local realizará inspecciones para asegurarse de que no se supera el aforo permitido. “Yo, en estas circunstancias, no abro y así pensamos la mayoría de los hosteleros de Carballo” afirma. 

Además, sobre la apertura de las terrazas con la mitad de su aforo, considera que es una medida que solo está pensada para el sur de España. “Aquí que tenemos un día de sol y tres de lluvia, ¿qué vamos a hacer con una terraza abierta? Eso está pensado para zonas de calor y con mucho turismo”, concluye.