Las bombas de palenque anunciaron al mediodía de ayer el inicio del San Xoán en Carballo. El anuncio se vivió con la emoción de todos los años, pero esta vez con el sabor amargo de no celebrar las fiestas a lo grande y en la calle, con verbenas, atracciones, barracas y abarrote a causa del coronavirus.

La noche de San Xoán de este año fue atípica y más familiar que nunca, pero los vecinos pusieron al mal tiempo buena cara y siguieron con sus tradiciones y las celebraciones particulares, decorando sus puertas, ventanas y balcones con flores y plantas tradicionales de San Xoán y celebrando sus propias hogueras.

Así, Carballo ardió con las casi 800 cachelas particulares autorizadas por el Concello que anoche se encendieron en todos los rincones del municipio. Eso sí, todas en propiedades privadas ya que esta vez, debido a las restricciones, se prohibió la realización de las mismas en espacios púbicos y playas y también las hogueras parroquiales, comunitarias o vecinales en espacios públicos o en terrenos privados o comunitarios, que son las más numerosas habitualmente en el casco urbano.

Discursos

“É un San Xoán diferente”, comentaba el alcalde, Evencio Ferrero, en directo por las redes sociales poco después del lanzamientos de las bombas del palenque en una transmisión que realizó el Concello para sustituir de alguna manera los discursos institucionales de arranque de las fiestas, si bien faltó el tradicional pregón. Para el alcalde, las casi 800 solicitudes de autorización para realizar cachelas “é un bo indicador de que queremos estar coa familia, cos amigos, con quen queromos e compartimos esa amizade, esa rúa e ese barrio” y deseó que “o lume de San Xoán permaneza sempre nos vosos corazóns”.

Desde la comisión de fiestas, el presidente Sergio Varela lamentó no poder ofrecer a los carballeses “todo o que levamos traballado” y aseguró que en los próximos años la comisión intentará dar unas fiestas “como Carballo merece”. A pesar de todo, Varela pidió a los carballeses no perder “o espíritu festivo”. “Tentaremos divertirnos sen perder a esencia do San Xoán de Carballo”, dijo.

También tuvo unas palabras la concejala de Festas, Maruxa Suárez, quien dijo que por las actuales circunstancias este año toca celebrar el San Xoán en “familia” y también lamentó que “xusto este ano que me toca debutar como concelleira de Festas, non podamos celebrar o San Xoán como sempre” y dijo recoger “con orgullo”, el testigo de la anterior concejala de Festas, Mar Eirís.

Sardinas

Si no faltaron las cachelas ni las flores, tampoco lo hicieron las sardinas, al menos en aquellas casas en donde fueron previsores o bien los que decidieron rascarse el bolsillo y comprarlas frescas, ya que ayer el precio se disparó en el mercado municipal hasta superar los 18 euros el kilo, más del doble de la cotización de la semana pasada.

A pesar del elevado precio, a media mañana ya no quedaban sardinas en muchas de las pescaderías de la plaza de abastos carballesa e incluso hubo colas para recoger los pedidos realizados en días anteriores. Los que no asistieron a cachelas ni compraron sardinas, también pudieron disfrutar de ellas en algunos de los bares del casco urbano, como o Mesón do Pulpo, que realizó la tradicional sardiñana y churrascada para los clientes que ayer se acercaron para celebrar la noche de San Xoán.