Si se piensa en edificios modernos en Carballo, la primera imagen que nos viene a la cabeza es la biblioteca Rego da Balsa. Vanguardista y diferente, este edificio –que fue candidato a los Premios de Arquitectura de Galicia el pasado año–, salió de la imaginación del arquitecto coruñés Óscar Pedrós (1977), que vuelve a poner su experiencia al servicio del Concello de Carballo diseñando un nuevo espacio público que completará su anterior creación: una skate-plaza que, seguramente, será un nuevo revulsivo para Rego da Balsa.

Pero ¿por qué una skate-plaza y no un skatepark al uso? Su idea principal, explica Pedrós es que esta nueva zona en el casco urbano de Carballo pueda ser un espacio para todos y, por este motivo, para su diseño se partió de una base: “No queríamos hacer un gueto, que se convirtiera en un espacio público reservado solo a un tipo de usuario. Por eso se plantea una skate-plaza, que se funda con el resto del entorno y que sea un espacio para todo tipo de usuarios”.

“Tuvimos que pensar cómo los patinadores podrían tener los mejores recursos disponibles y
rentabilizar al máximo todos los elementos del entorno”, comenta Óscar Pedrós sobre la skate-plaza d ela biblioteca Rego da Balsa

El proyecto de hacer del entorno de la biblioteca Rego da Balsa un espacio para los
más jóvenes surge con la misma idea de ubicar allí el edifi cio. “Cuando se planteó la
biblioteca la parcela tenía un tamaño mucho mayor. El edificio está retranqueado con respecto a la calle Pontevedra para no sacrificar el uso futuro del espacio. Para una segunda fase se propuso crear un espacio orientado a la juventud para que el edifi cio continúe en el exterior, en vista de que la fachada que da a esta zona es donde se ubica el área multimedia y de cómic”, cuenta.

Rentabilizar los elementos

Plantear un espacio de este tipo suponía que el ámbito central, que es la pista de skate, quedara reducida en sus elementos. Así el siguiente paso era optimizar el espacio. En este caso, Pedrós diseñó los elementos desde el punto del vista del usuario; en realidad un punto de vista de dos usuarios: el suyo –que practica skate– y el de uno de sus alumnos de la Universidad, Javier Segura Roldán, otro “rider”. “Tuvimos que pensar cómo los patinadores podrían tener los mejores recursos disponibles para rentabilizar al máximo todos los elementos del entorno”, dice Óscar Pedrós.

¿Cuál fue la solución? Convertir los elementos cotidianos de una plaza como los bancos y barandillas en recursos que también pudieran ser usados como “quartes” o raíles por los “riders”. De esta manera surge la polivalente skateplaza carballesa. Será, sin duda, uno de los espacios públicos del municipio que dará más de qué hablar y que seguirá adelante con la transformación urbana que hace años emprendió el Concello de Carballo, no solo en el centro, sino en varias zonas del casco urbano.

Una apuesta, junto con la humanización del centro y la peatonalización que “permite generar ciudad y continuidad. Esta es la forma en la que se deben construir las ciudades”, apunta el arquitecto.