La nueva realidad impuesta por el coronavirus ha dado un empujón a la evolución de la transformación digital de las pymes locales de Carballo y Bergantiños. Y es que las nuevas pautas de consumo y prestación de servicios en las que prima la seguridad, las medidas de higiene y el distanciamiento social han abierto los ojos de muchos empresarios que, durante el confinamiento, tiraron de redes sociales e impulsaron la finalización de sus tiendas online para mantenerse activos y obtener algún tipo de liquidez para pagar las facturas ante el parón al que los obligó la crisis sanitaria. 

“La crisis sanitaria ha generado un salto evolutivo del uso de la tecnología de los negocios más pequeños que de otra manera tardaría años. Vemos como Amazon y las grandes empresas dedicadas a la venta online no han parado e incluso han mantenido o incrementado sus ingresos. Y esto vale también para las pequeñas y medianas empresas de ciudades medianas como Carballo, donde negocios que ya están preparados han tenido cierta actividad”, explica Michel Odreman desde la empresa carballesa Web y Aplicaciones

Señala asimismo que, a nivel de usuario, “ahora las personas han perdido el miedo a comprar por internet o a relacionarse de forma online tanto a nivel personal como de trabajo. En realidad, a nivel de usuario el uso de la tecnología está muy extendido en Carballo. Las personas del pueblo compran mucho por internet y prueba de esto son los furgones de las empresas de reparto que a todas horas recorren las calles del municipio. En realidad, el comercio y las compras no han parado, simplemente es que ahora son online”. 

“Si las empresas o comercios estaban pensando en dar el salto digital, ahora es el momento de hacerlo. Las circunstancias nos están obligando y ante la nueva realidad que nos espera las empresas más pequeñas y locales tienen que adaptarse porque, si no lo hacen les costará más sobrevivir”, concluye

Por otro lado, sostiene que el atraso en el uso de la tecnología y de internet está en la oferta (en las empresas) que no terminan de entenderlo como una ventaja, como sucede desde hace mucho tiempo en las grandes ciudades. “Al contrario de lo que se puede pensar, la tecnología no es un enemigo del comercio y los servicios locales, sino que puede convertirse en una ventaja para las pequeñas empresas de municipios como Carballo, ya que pueden expandirse a otros mercados y generar confianza en el usuario porque conocen el negocio y saben que pueden seguir contando con sus productos con plena seguridad, llegando directamente a su casa”.  

En este caso, Odreman pone como ejemplo a su propia empresa. “En Web y Aplicaciones estamos en Carballo y prestamos nuestros servicios a empresas de la comarca, pero también a otras que están en zonas de España, como Barcelona o Canarias. Gracias a la tecnología nuestro negocio no tiene fronteras, y lo mismo se puede aplicar al comercio, por ejemplo”. 

Varios usos de la tecnología para las pymes locales

El uso de las nuevas tecnologías para las pymes locales puede ser de lo más variado. No solo se trata de vender por internet o tener una página web de contacto, sino de usar la tecnología para facilitar la operatividad de las empresas en un momento en el que todos son restricciones. 

Por ejemplo, en el gimnasio WorldFit Carballo están reestructurando el sistema de reservas de su aplicación para móviles con el objetivo de, cuando puedan abrir, controlar mediante este sistema el aforo del local durante cada hora del día y garantizar la seguridad de los usuarios y del personal. Cuando se ponga en marcha, los usuarios del gimnasio tendrán que usar la App para reservar su hora de entrenamiento y cada franja horaria tendrá las limitaciones de aforo que impedirán aglomeraciones dentro del establecimiento. 

Odreman también pone como ejemplo La Crepe de Berga, un pequeño negocio de Barcelona, que acaba de adaptar su aplicación móvil para que los clientes consulten el menú directamente en sus dispositivos, eliminando así todos los menús físicos del local, para evitar posibles contagios o tener que desinfectarlos cada vez que un cliente los toque. “El usuario es el que más rápido se adapta a estos cambios y no solo eso, sino que tendrá confianza de ir al local porque sabe que se están adoptando las medidas para cuidar su seguridad”.

“Si las empresas o comercios estaban pensando en dar el salto digital, ahora es el momento de hacerlo. Las circunstancias nos están obligando y ante la nueva realidad que nos espera, pymes locales tienen que adaptarse porque, si no lo hacen les costará más sobrevivir”, concluye.